¿Cuáles son los Síntomas de una Infección por VIH?

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La identificación y detección temprana del VIH, permite un tratamiento oportuno que evita el avance progresivo del virus a su etapa 3, mejor conocida comúnmente como SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). 

Es el tratamiento temprano mediante la medicación con antirretrovirales, lo que a su vez previene la transmisión del virus a otras personas e impide la degeneración gradual del paciente afectado.

¿Qué es el VIH?

El virus de inmunodeficiencia humana o VIH, es un lentivirus que debilita el sistema inmunitario y limita la protección contra infecciones de diferente índole.

Sin embargo, la mayoría de los pacientes con VIH positivo pueden llevar una vida normal y satisfactoria, siempre y cuando el diagnóstico y tratamiento se lleve a cabo lo más pronto posible. 

La importancia del diagnóstico y tratamiento temprano radica en la posibilidad de detener el avance crónico de la enfermedad, el cual tiene la capacidad de evolucionar al SIDA e interferir en la capacidad que tiene el organismo de defenderse contra otras enfermedades.

¿Cómo se contagia el VIH?

El VIH se contagia por vía sanguínea, sexual o perinatal. Dicho de otro modo, el VIH se transmite a través del contacto directo con la sangre y el fluido corporal (semen y secreciones vaginales) del afectado.

De este modo, el contagio puede ocurrir al: 

  • Mantener relaciones sexuales sin protección.
  • Compartir agujas reutilizadas.
  • A través del alumbramiento o la lactancia de una madre afectada. 

Síntomas del VIH

Los primeros síntomas del VIH se manifiestan en un período de uno a dos meses aproximadamente. Sin embargo, algunas personas no presentan síntomas generales después de contraer el virus del VIH.

Asimismo, es importante recordar que los síntomas tempranos también se asocian con enfermedades y afecciones comunes. Aspecto que enfatiza en la importancia de recurrir a las pruebas médicas lo antes posible. 

A su vez, la medicina clasifica e identifica los síntomas del VIH dependiendo del avance de la enfermedad. Normalmente, el paciente suele experimentar síntomas comunes asociados con el malestar general durante la primera etapa, pero luego suelen desaparecer un par de semanas después.

Generalmente los signos no vuelven a manifestarse incluso hasta por 10 años. Sin embargo, el virus sigue latente y evolucionando progresivamente hasta alcanzar la ya mencionada etapa 3.

Etapa 1

La mayoría de los pacientes que manifiestan síntomas tempranos, experimentan signos parecidos a la influenza dentro del primer mes después del contagio.

La infección primaria o aguda por VIH puede durar un par de semanas, y los síntomas más comunes son:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular y articular.
  • Erupción cutánea.
  • Dolor de garganta y llagas dolorosas en la boca.
  • Ganglios linfáticos inflamados.

Además, conviene saber que dado a la gran cantidad de virus presente en el torrente sanguíneo, el nivel de contagio es mayor en esta primera etapa que durante las próximas.

Etapa 2

La etapa 2, también conocida como “la etapa de latencia clínica”, empieza cuando el paciente no presenta síntoma recurrentes y la infección progresa a nivel más bajos.  

Dicho de períodos de latencia puede durar 10 años o más; tiempo suficiente para que el virus destruya las células del sistema inmunitario e inicie su evolución al SIDA.

Etapa 3

Cuando el virus continúa multiplicándose, inicia la destrucción de células inmunitarias que ayudan a contrarrestar la aparición de otras enfermedades. Como resultado, se manifestarán infecciones leves y síntomas crónicos como los que mencionaremos a continuación:

  • Fiebre.
  • Diarrea.
  • Fatiga.
  • Adelgazamiento.
  • Candidiasis.
  • Herpes.

Evolución al SIDA

 El correcto y temprano tratamiento antiviral, es lo que evita la evolución del VIH al SIDA, ya que una vez presente, el sistema inmunitario estaría demasiado dañado como para combatir otras infecciones y enfermedades.

Algunos de los signos y síntomas que se presentan son:

  • Sudoraciones nocturnas frecuentes.
  • Fiebre.
  • Diarrea crónica.
  • Manchas blancas o lesiones en la lengua o la boca.
  • Fatiga.
  • Adelgazamiento crónico.
  • Erupciones cutáneas.

Diagnóstico

El VIH se diagnostica mediante análisis de sangre o de saliva, para así detectar anticuerpos contra el virus. Otras pruebas se hacen mediante la verificación del antígeno del VIH; una proteína que produce el virus en el huésped infectado.

Dicha prueba puede confirmar un diagnóstico mucho más eficaz después de la infección, y permitir que el paciente tome medidas lo más pronto posible para prevenir el contagio a otras personas.

Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos ha aprobado la utilización de kits de pruebas a nivel doméstico. De acuerdo al que elijas, será necesaria una gota de sangre seca o una muestra de saliva para el análisis competente.

Si la muestra es positiva, consulte inmediatamente a su médico para confirmar el diagnóstico y discutir las alternativas en materia de tratamiento. En el caso de ser negativo, repita la prueba al mes si continúan las sospechas y acérquese inmediatamente a su médico de confianza.

Tratamiento

Si bien el VIH y el SIDA no tienen cura, existen una gran variedad de medicamentos que permiten controlar el virus. En este sentido, el tratamiento antirretroviral tiene la capacidad de bloquear el virus y mejorar las condiciones de vida de los pacientes.

Independientemente del recuento de linfocitos T CD4, hoy se recomienda el uso del tratamiento antirretroviral para todos los afectados con VIH. De la misma forma, se recomienda combinar al menos tres tipos de medicamentos para evitar que las cepas del VIH se adapten al medicamento.

Las drogas inhibidoras de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos, son capaces de desactivar una de las proteínas que el VIH requiere para reproducirse.

  • Efavirenz (Sustiva).
  • Etravirina (Intelence).
  • Nevirapina (Viramune).

Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleótidos, por otro lado, atacan los componentes esenciales que el VIH necesita para expandirse progresivamente.

Algunos ejemplos relevantes son el aabacavir (Ziagen) combinados con:  

  • Emtricitabina-tenofovir (Truvada).
  • Tenofovir alafenamida-emtricitabina (Descovy).
  • Lamivudina-zidovudina (Combivir).

Por otro lado están los inhibidores de proteasa, los cuales desactivan la proteasa del virus y controlan su propagación a través del organismo.

  • Atazanavir (Reyataz).
  • Darunavir (Prezista).
  • Fosamprenavir (Lexiva).
  • Indinavir (Crixivan).

Los inhibidores de fusión también logran controlar la entrada del virus en los linfocitos T CD4, de manera que se recomiendan como tratamiento alternativo contra el VIH.

  • Enfuvirtida (Fuzeon).
  • Maraviroc (Selzentry).

Por último, pero no en importancia, están los inhibidores de la integrasa. Dichos medicamentos actúan frente a la proteína integrasa que el virus utiliza para introducir su material en los linfocitos T DC4.

  • Raltegravir (lsentress).
  • Dolutegravir (Tivicay).

Para mayor información, consulte a su médico lo antes posible.