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Implantes dentales y tecnología 3D

Los avances tecnológicos están logrando mejorar muchos ámbitos de nuestra existencia. La odontología e implantología no son excepciones y ya se benefician de novedosas técnicas médicas y quirúrgicas. La planificación en 3D es una de ellas. Sus ventajas no son nada desdeñables: facilita las intervenciones, evita las complicaciones, garantiza una colocación idónea de los implantes, reduce las molestias etc. Estamos, sin duda, ante una auténtica revolución médica, en un país en el que anualmente se colocan más de 800.000 implantes dentales.

¿Cómo funciona?

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Nos encontramos ante una de las formas más revolucionarias de colocar implantes en la actualidad. Gracias a imágenes tridimensionales de la cavidad bucal, los implantólogos pueden trabajar, diagnosticar y planificar, como si de la propia boca del paciente se tratase. El procedimiento permite emplazamientos exactos, valiéndose de una plantilla confeccionada al efecto para cada usuario.

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El primer paso consiste en realizar un TAC o escáner digital de los huesos maxilares. Las imágenes extraídas pasan al ordenador y un software informático se encarga de tratarlas. El resultado es una reconstrucción fidedigna de la boca del paciente en 3D y a tamaño real.

Con este avance, los odontólogos pueden simular intervenciones y todo tipo de colocaciones de implantes. Se trata de la mejor manera de ensayar la ubicación perfecta, eliminando riesgos y ciertos obstáculos. Cuando los profesionales concluyen la planificación previa, llega el momento de solicitar una férula o plantilla quirúrgica, con la plasmación exacta en tres dimensiones de todo lo proyectado anteriormente. Esta técnica resulta altamente recomendable en casos en los que se necesita precisión y evitar ciertos obstáculos. Es muy empleada, por ejemplo, cuando en el implante existen problemas óseos de base u otras complicaciones.

Ventajas de la tecnología 3D

Como señalamos anteriormente, los beneficios de la técnica resultan innumerables:

  • Reducción del tiempo de intervención.
  • Reducción de molestias para el paciente.
  • Optimización del espacio a la hora de colocar los implantes.
  • Posibilidad de tratamiento en casos de déficit óseo.
  • Colocación en el sitio óptimo, sin necesidad de grandes incisiones en la encía.
  • Se evitan puntos y cortes.
  • Postoperatorio más cómodo, sin inflamaciones ni dolor.
  • La plantilla creada se adapta perfectamente a la boca del usuario
  • Esta tecnología logra (o intenta al menos) reconstruir la sonrisa original del paciente, además de devolver el cien por cien de la funcionalidad.
  • Se tienen referencias milimétricas en torno a la posición de los implantes.
  • Es posible colocar unos dientes provisionales, inmediatamente después de situar el implante.
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El futuro de la implantología dental

El futuro de la técnica 3D aplicada a la odontología pasa por imprimir directamente prótesis personalizadas con impresoras especiales. De esta forma, se evitará la necesidad de crear modelos intermedios, obteniendo los definitivos al instante y sin pasos previos.

Por el momento, ya se habla de tecnología 4D aplicada a la implantología y a la odontología. Se trata de un nuevo escalón en el desarrollo de este tipo de técnicas, que permite extraer las piezas dentales y sustituirlas por otras en una sola intervención, reduciendo considerablemente el tiempo de recuperación del paciente y aumentando sustancialmente la seguridad del mismo. La diferencia fundamental con el sistema de carga inmediata radica en que este último permite la fijación de la prótesis después de 24 ó 48 horas tras la colocación del implante.

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La tecnología 4D añade, por tanto, una cuarta dimensión al mundo de la implantología dental: el factor tiempo.

Parece inevitable, el futuro inmediato de los implantes pasa por las impresoras 3D, scanner digitales, fresadoras, diseños virtuales de piezas dentales, reemplazamiento inmediato de las mismas, intervenciones breves e indoloras y, en definitiva, por la llegada de sonrisas más personales, limpias, sanas y radiantes.