¿Qué es la Dislexia? Detección, Síntomas y Tratamiento

A pesar de las dificultades para el aprendizaje, la dislexia no es sinónimo de incapacidad intelectual. De hecho, puede presentarse en niños perfectamente eficientes y con un índice considerable de intelectualidad y visión.

Para recurrir al tratamiento correcto y optar por estrategias pedagógicas que conlleven a las buenas prácticas de aprendizaje, es necesario reconocer el trastorno a una edad temprana para poder tomar medidas lo antes posible.

¿Qué es la Dislexia?

La dislexia es un tipo de trastorno neurológico que se origina cuando la información visual procesada por el cerebro actúa a menor velocidad que la parte motriz cerebral capaz de reconocer grupos de letras, palabras y números.

Esta dificultad que actúa directamente sobre la comprensión del lenguaje, es considerada como una dificultad específica dentro del aprendizaje, ya que afecta fundamentalmente el proceso comunicacional de una persona,  alterando la capacidad de comprensión oral y escrita del lenguaje.

La detección de la dislexia comprende las edades entre los ocho y trece años, y los síntomas pueden manifestarse conjuntamente o de forma aislada, siendo los factores neurofisiológicos y psicológicos, las causas más comunes que conllevan la manifestación de dichos síntomas.

¿Qué Causa la Dislexia?

Ciertos trastornos neuropsicológicos como la dislexia, se originan en el sistema nervioso, siendo más lenta la maduración del mismo. Por lo tanto, es común que dicha condición se presente mayormente durante la infancia.

Una de cada diez personas puede sufrir dislexia y no saberlo. De hecho, hasta aproximadamente un 10% de niños escolarizados cumplen con el perfil, o tienen familiares disléxicos sin diagnóstico previo, ignorando por completo esta realidad.

La alteración suele retrasar el desarrollo profesional del paciente, interfiriendo incluso en la madurez y emocionalidad de la persona. El abandono temprano de los estudios académicos suele ser común en estos casos, gracias a la incomprensión y  presión psicosocial detrás del padecimiento.

De esta forma, tanto el sistema educativo como los padres, deben prestar suma atención al comportamiento y desarrollo del niño para adaptar una metodología de aprendizaje acorde a necesidades en específico, ya que la detección precoz de la dislexia puede marcar la diferencia en la etapa de crecimiento.

Tipos de Dislexia

Es crucial saber distinguir entre la dislexia adquirida y la dislexia evolutiva. La primera surge a causa de lesiones cerebrales en específico, mientras que la segunda es el resultado de un trastorno neurológico sin causas concretas.

Ambas pueden clasificarse en otros tres tipos, que se diferenciarán en función a los síntomas de mayor relevancia:

  • Dislexia fonológica: Pueden leer palabras comunes, más no complejas.
  • Dislexia superficial: Dificultad para leer y comprender palabras que no se pronuncian como se escriben.
  •  Dislexia profunda: Grandes dificultades para descifrar el lenguaje oral, escrito e incluso matemático.

Síntomas de la Dislexia

El bajo rendimiento escolar es uno de los principales factores a tomar en cuenta a la hora de evaluar al niño. El comportamiento, temperamento y tiempo de reacción al medio externo, también ayudan en el proceso de evaluación, siendo de suma importancia no hacer conjeturas apresuradas.

Otros síntomas a destacar son:

  • Dificultad en la lectura: Cuando la compresión lectora es pobre, la lectura del niño es poco fluida. Con frecuencia, suele haber repetición de palabras e invención de otras, de manera que para descifrar las palabras que componen un texto, se lee letra por letra hasta lograr construir una frase completa.
  • Mala ortografía: El uso de letras invertidas y la ansiedad que transmiten al escribir es muy usual, resultado del nivel de frustración que experimentan al tratar de procesar la información lingüística.
  • Problemas de atención: La distracción y el esfuerzo desmedido para lograr concentración es bastante frecuente.
  • Dificultad en la orientación espacial: Existen problema notorias y persistentes a la hora de diferenciar entre izquierda y derecha.

Es importante que los niños que sufren de dislexia se sientan comprendidos ante este tipo de situaciones, sobre todo cuando están expuestos a la opinión pública en cuanto a sus actividades diarias, relacionadas con el aprendizaje académico.

Los sentimientos de ineficiencia e inseguridad son comunes en el niño, al saber que su proceso de aprendizaje es muy diferente al del resto de sus compañeros. Si no existe un diagnóstico y tratamiento temprano, el resultado a largo plazo puede ser depresión y ansiedad, que se extenderá hasta su vida adulta.

Diagnóstico y Tratamiento

Una vez el niño acuda a terapias profesionales, con un médico especializado, el diagnóstico en cuestión se determinará al estudiar a profundidad la conducta del paciente.

En el caso de ser positiva la resolución, el tratamiento correcto es aquel que se lleva  a cabo para tomar en cuenta los aspectos positivos, contrarrestando los puntos más débiles.

De este modo, principios como cambiar las técnicas de aprendizaje y prestar herramientas interactivas y dinámicas que ayuden al paciente a drenar el nivel de ansiedad, pueden mejorar significativamente la conducta durante el aprendizaje y la resolución de problemas.

La memoria pictórica y la experimentación son atributos propios de las personas con dislexia, de manera que basar el aprendizaje en experiencias, colores e imágenes muy visuales, estimula la creatividad y concentración en estos casos.

Asimismo, otras técnicas de mucho valor y beneficio son:

  • Reforzar el avance obtenido: La práctica y el seguimiento constante del avance realizado, son primordiales como terapias de aprendizaje. Más allá del conocimiento que se adquiere, la idea es lograr una comprensión clara del lenguaje que fomente la personalidad individual.
  • Enseñar a pensar, razonar y contestar respetando el tiempo de respuesta: Infundiendo el razonamiento abstracto podemos estimular la capacidad de razonamiento y amplificar la percepción del individuo al realizar preguntas y juegos interactivos con los cuales le paciente se sienta identificado.
  • No aislar ni castigar por no comprender, escribir o leer mal: Lejos de aislar o castigar, debemos incentivar y motivar a seguir adelante, aún a pesar de los errores.

Finalmente, es importante determinar y trabajar las necesidades de cada caso en particular para poder aplicar metodologías en base a los requerimientos personales de cada paciente. Acuda inmediatamente a un profesional si cree que su hijo o algún ser querido puede padecer dislexia para tomar acciones lo antes posible. 

error: Content is protected !!