¿Qué es una Infección por Micoplasma? ¿Dónde Afecta? ¿Cuál es el Tratamiento?

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La mayoría de los casos leves de neumonía son causados por un organismo llamado Mycoplasma pneumoniae. Dado a su naturaleza, el período de incubación es de 2 a 3 semanas y el contagio sucede a través del contacto cercano con personas infectadas.

Las infecciones por micoplasma puede producir diferentes tipos de síntomas respiratorios, siendo la traqueobronquitis y la neumonía atípica los cuadros más significativos e importantes.

¿Qué son los micoplasmas?

Los micoplasmas son bacterias ubicuas que al carecer de pared celular, son resistentes a los antibióticos que inhiben la síntesis de la pared celular. A menudo, los micoplasmas del tipo pneumoniae causan neumonía atípica primaria e infecciones respiratorias significativas.

Esto sucede por la M. pneumoniae es un patógeno extracelular que puede adherirse al epitelio respiratorio gracias a su estructura proteica de anclaje en la que destaca la adhesina P1.

La interacción de las adhesinas da lugar a la ciliostasis, un proceso en el cual son destruidos los cilios y las células del epitelio ciliar, lo cual a su vez interfiere con la actividad regular de las vías respiratorias superiores y contamina las vías inferiores hasta producir tos persistente como síntoma primario.

Infecciones por Mycoplasma pneumoniae

Como bien se dijo, la mayoría de las infecciones pulmonares y los casos leves de neumonía son causadas por el organismo Mycoplasma pneumoniae. La transmisión de este organismo generalmente se lleva a cabo mediante el contacto cercano con personas infectadas.

La infección, por otro lado, tiene lugar en las vías respiratorios bajo un período de incubación de 2 a 3 semanas. Y si bien la infección no es común en niños menores de 5 años, es la causa principal de neumonía en niños en etapa escolar.

Epidemiología por Mycoplasma pneumoniae

Las infecciones por M. pneumoniae afectan específicamente al trato respiratorio inferior y superior en personas de cualquier edad o género. Las personas infectadas tienen organismos activos en la nariz, garganta, tráquea y esputo, lo que a su vez genera secreciones contaminadas por el micoplasma.

De esta manera, al estar los micoplasmas adheridos a las gotas gruesas de saliva y partículas, la transmisión de persona a persona regularmente sucede mediante aerosoles y tos constante.

Además, conviene saber que no parece existir diferencia de susceptibilidad entre hombres y mujeres, o entre niños y niñas, por las infecciones por M. pneumoniae.

Por consiguiente, todos estamos expuestos ante la bacteria patógena y podemos experimentar una amplia variedad de síntomas respiratorios. Y aunque la incidencia de transmisión no depende de una localidad geográfica o de un clima en específico, la estadística de pacientes con neumonía indica mayor proporción en días de verano.  

Síntomas de infección por Mycoplasma pneumoniae

Los síntomas típicos de una infección por M pneumoniae incluye:

  •       Neumonía atípica.
  •       Fiebre.
  •       Tos.
  •       Bronquitis.
  •       Dolor de garganta.
  •       Dolor de cabeza.
  •       Fatiga.
  •       Infección en el oído medio.

La tos y el cansancio pueden durar hasta 2 semanas aproximadamente. No obstante, la duración de los síntomas suelen ser cortos si se empieza un tratamiento antibacteriano temprano.

Manifestaciones respiratorias

La neumonía se presentan como un síntoma típico de la infección por M. pneumoniae. Sin embargo, la traqueobronquitis y la faringitis, suelen ser comunes especialmente en niños y pre adolescentes.

Además, la infección también puede ocasionar manifestaciones en las zonas próximas a las vías respiratorias, es decir, también pueden causar conjuntivitis o miringitis.

Pese a esto, la infección por M. pneumoniae no suele ser grave siempre y cuando se trata a tiempo. Los casos asintomáticos en niños son muy escasos, aunque bien es común encontrar cierto grado de inmunidad protectora en los adultos.

Neumonía atípica por una infección por Mycoplasma

La neumonía atípica generalmente perdura durante un par de semanas o meses y tiende a generar fiebre, tos, faringitis, artralgias y malestar general, siendo también los síntomas propias de una infección por Mycoplasma.

La disnea puede manifestarse en los casos de mayor gravedad y la tos puede generar dolor torácico significativo. Si bien los niños menores de 5 años no corren el riesgo de sufrir neumonía, son propensos a la tos constante y a los estornudos.

Mientras tanto, los niños de 5 a 15 años son más propensos a desarrollar una bronconeumonía que muchas veces requiere de hospitalización. Asimismo, las infección de menor gravedad y las asintomáticas son frecuentes en adultos, aunque la auscultación torácica puede verse afectada por roncus localizados y estertores respiratorios.

Manifestaciones extrapulmonares

Hay casos de manifestación extrapulmonar que incluyen cuadros de encefalitis, ataxia, síndrome de Guillain Barré, mielitis y neuritis óptica, por citar algunos.

Esto sucede por la producción acelerada de citocinas proinflamatorias que algunas proteínas producen en la membrana. Pese a esto, son casos poco frecuentes que ameritan de estudio.

Diagnóstico

Dado a la dificultad del cultivo, el diagnóstico se realiza a través de una serología. Esta técnica sugiere mayor sensibilidad y una diagnóstico precoz mediante muestras respiratorias contundentes que agilizan el proceso para su debido tratamiento.

Tratamiento

Si bien algunos autores consideran innecesaria la terapia antibiótica, la ingesta de antibióticos es capaz de reducir la duración de los síntomas respiratorios y la transmisión de la infección.

Como los micoplasmas son  resistentes a los antibióticas betalactámicos per sensibles a los macrólidos, se recomienda el consumo de tetraciclinas y fluoroquinolonas, siempre y cuando el niño sea mayor de 8 años.  

Si existen síntomas neurológicos y otras complicaciones, se recomiendan antibióticos como la doxiciclina y los corticoides en dosis elevadas para reducir la respuesta contraproducente del micoplasma sobre el huésped.  

Conclusión

Las infecciones por Mycoplasma pneumoniae son causas por una bacteria del tipo Mycoplasmataceae  que se caracteriza por no tener pared celular. Dicho organismo es capaz de generar principios de neumonía atípica, además de otra serie de manifestaciones respiratorias significativas.

Para un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo, consulte a su médico lo más pronto posible y procure seguir las indicaciones de dicho tratamiento de acuerdo a la gravedad del caso.