Que es una Obstrucción de Glándula Salival y Como se Cura

 

 

Dentro de la cavidad bucal se encuentran los órganos responsables de la fabricación constante de saliva, ese líquido claro y viscoso que ayuda en la digestión de los alimentos y protege nuestros dientes de los microorganismos.

 

Cuando uno de estos órganos llamados glándulas salivales se encuentra con un obstáculo para el flujo normal de saliva puede ocurrir una infección que provoque la inflamación de dicha glándula, a esta afección se le denomina sialoadenitis, aunque en ciertos casos se conoce como sialoadenitis al no ser tan grave la inflamación.

 

Este tipo de obstrucción suele afectar a las glándulas salivales mayores que se denominan sublinguales, submandibulares y parótidas, siendo estas últimas las más susceptibles a desarrollarla.

 

Además, esta patología suele darse más comúnmente en adultos mayores, personas con bajo nivel de inmunidad o aquellas con problemas de hidratación. Pudiendo desenvolverse dicha enfermedad de forma pasajera o permanente en casos graves.

 

Síntomas primarios más comunes que se presentan 

Se hace complicado abrir la boca y ésta tiene un pésimo sabor acompañado de resequedad. También puede generar dolencia variable en el área de los pómulos o la boca, así como hinchazón en la cara, el cuello o debajo de la lengua.

Aunque en algunos casos no se conocen las razones para su aparición a continuación se nombran diversos factores que pueden suscitar su aparición:

  • Estancamiento salival.
  • Deshidratación.
  • Infecciones por virus.
  • Proceso postquirúrgico.
  • Toma de medicación.
  • Obstrucción por cálculos.
  • Anorexia.
  • Cuidado bucal deficiente.
  • Enfermedades autoinmunes o sistémicas.
  • VIH.
  • Síndrome de Sjögren.
  • Síndrome linfoproliferativo.
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Esta enfermedad puede manifestarse de forma temporal con diversas sintomatologías, que en caso de persistir frecuentemente se pueden transformar en patologías crónicas. Algunos de los cuadros clínicos con los que se puede presentar la sialoadenitis pueden ser:

 

  • Sialoadenitis viral: Se conoce mayoritariamente como paperas. Es la sintomatología más común en adolescentes y niños y afecta usualmente una o ambas glándulas parótidas produciendo hinchazón y dolor. Su procedencia principal es el virus de la parotiditis en particular para los infantes y más frecuentemente para los de sexo masculino, pero se han implantado ciertas vacunas para su control. En cualquier caso, luego de desarrollar esta enfermedad el cuerpo genera sus propias defensas que evitan que reaparezca en el futuro.

 

  • Parotiditis bacteriana: Es más abundante en la población menor de doce o mayor de 60 años y se presenta mayormente en la glándula parótida por causa de la composición que tiene la saliva mucosa de esa zona, aunada a la actividad de bacterias y el mal aseo bucal. Produce una hinchazón leve y dolor al tocar la zona circundante, así como pus en la saliva.

 

Por otro lado, entre los síndromes crónicos de sialoadenitis podemos encontrar:

  • Sarcoidosis: Es un padecimiento en el cual se desarrollan bultos inflamatorios (granulomas) en distintas partes del cuerpo que en algunos casos se vuelven purulentos. El mayor grupo de riesgo son los adultos a partir de cuarenta años y pueden presentar además agotamiento, fiebre, tos, entre otros.
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  • Síndrome de Heerfordt-Waldenstrom: Se caracteriza por inflamación en los ojos, parálisis facial, constantes elevaciones de temperatura y agrandamiento de la glándula parótida, aunque en ciertas ocasiones puede llegar a las glándulas submaxilares, sublinguales y las demás glándulas menores.

 

  • Síndrome de Sjögren: Produce un trastorno en la respuesta inmunológica de algunas células provocando sequedad en la boca y los ojos, se considera casi tan común como la artritis reumática y en 9 de cada 10 casos se manifiesta en mujeres adultas con una edad promedio de 50 años.

 

  • Litiasis salival: También se conoce como sialolitiasis y se refiere a la formación de cálculos salivales por la acumulación de ciertos compuestos presentes en la saliva. Se relaciona con la sialoadenitis crónica y los afectados suelen manifestar moco purulento, dolor, mal aliento, entre otros.

 

Tratamientos

Según los desencadenantes de cada padecimiento la forma de atacarlos puede variar, y para algunas enfermedades suelen ser:

 

  • Sialoadenitis viral: Dependiendo de los síntomas pueden recetarse antiinflamatorios no esteroideos o antibióticos orales o intravenosos en caso de que desarrolle una infección por alguna bacteria. Si los síntomas persisten sin ningún tipo de alivio se puede proceder al vaciado quirúrgico.

 

  • Parotiditis: La mayor parte del tratamiento se basa en paliar el dolor que pueda sentir el paciente hasta que se vaya la infección, por ello se recomiendan alimentos blandos o una dieta líquida.

 

  • Sarcoidosis: Al igual que los anteriores se trata buscando calmar los síntomas, pero en caso de agravarse se suele recurrir a un especialista en enfermedades sistémicas.
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  • Litiasis salival: Tomando en cuenta la ubicación y el tamaño del sialolito o cálculo salival se puede realizar el tratamiento mediante masajes terapéuticos para inducir a su salida autónoma, si son pequeños o encuentran cerca de una salida. En caso contrario, se pueden utilizar diferentes métodos quirúrgicos para su extracción completa.

 

Cabe destacar que la manera de tratar la reaparición de cualquiera de estas enfermedades suele ser la repetición del primer procedimiento, pero en caso de que se vuelva una afección crónica lo más probable es que un médico evalúe la posibilidad de una remoción parcial o total de la glándula perjudicada.

 

Recomendaciones y consejos

  • Asistir cada cierto tiempo a revisiones con el médico otorrinolaringólogo (especialista en los oídos, la nariz y la garganta).
  • Evitar por sobre todas las cosas que una infección repentina llegue a empeorar.
  • Tomar abundante líquido constantemente para mantenerse hidratado.
  • Cepillar sus dientes después de comer y enjuáguese la boca en caso de tomar café u otra bebida.
  • Evitar los alimentos pegajosos como la crema de maní, jaleas o el pan blando.
  • Comer bocados pequeños y mastique concienzudamente los alimentos.
  • Consumir chupetas o caramelos duros sin azúcar o mastique goma de mascar para estimular la producción de saliva.
  • Prescindir de los enjuagues palatinos comerciales, los licores y el tabaco.
  • Usar saliva artificial que se consiguen sin receta médica para humedecer la boca.
  • Ingerir alimentos como las manzanas, verduras crujientes o amargas, frutos cítricos u otros similares que aumentan la secreción de saliva.