¿Qué son las Almorranas Externas? Causas, Síntomas y Remedios

Se conocen como “almorranas” o “hemorroides” a la serie de tejidos inflamados en la zona anal que incluyen vasos sanguíneos, músculo, tejido conjuntivo y fibras elásticas como un conjunto.

Muchas personas tienden a sufrir almorranas sin saberlo, pues lo síntomas no siempre son evidentes. De hecho, los signos notables empiezan a aparecer una vez la inflamación se encuentra en una etapa avanzada.

Por lo tanto, en este artículo hablaremos sobre las almorranas o hemorroides: causas, etapas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y los efectos que pueden causar en el cuerpo afectado a largo plazo.

¿Qué es el Tejido Hemorroidal?

El tejido hemorroidal tiene como única función acolchar el canal anal para mantener la continencia y el flujo sanguíneo en control. Sin embargo, como toda parte fundamental de la anatomía humana, también puede verse afectado por diferentes causas.

La enfermedad hemorroidal generalmente se produce cuando dicho tejido se inflama y prolapsa hacia el exterior de la cavidad anal. Es una enfermedad frecuente que puede afectar a jóvenes y adultos por igual, aunque es mucho más recurrente en adultos mayores que en adolescentes.

Características de las Hemorroides

Para identificar las almorranas, es necesario conocer las características de las mismas para después tomar en cuenta los signos principales de la aflicción.

  •     Las almorranas o hemorroides son un conjunto de tejidos hinchados.
  •     El tamaño es variable y pueden aparecer tanto fuera como dentro del ano.
  •     Las almorranas suelen aparecer después de un esfuerzo excesivo al defecar, levantar mucho peso o dar a luz.
  •     Las hemorroides puede clasificarse desde la etapa I hasta la IV, siendo la última etapa la más severa y la que requiere operación quirúrgica con urgencia.

Causas de las Almorranas o Hemorroides

Los especialistas en proctología explican que la principal causa de las hemorroides es el esfuerzo excesivo relacionado con el estreñimiento, la diarrea, el embarazo y otros factores.

  •     Estreñimiento: Las heces duras a causa del estreñimiento, es el factor principal que puede provocar la aparición de almorranas. Esto sucede por el frecuente esfuerzo defecatorio que puede terminar agravando los síntomas.
  •     Diarrea: Conlleva al desarrollo de la enfermedad y empeora la afección hemorroidal preexistente, también por el esfuerzo defecatorio.
  •     Embarazo: La presión que generalmente ejerce el feto sobre el área rectal, además del esfuerzo durante el parto, tienen a provocar hemorroides.
  •     Posturas inadecuadas: Las posturas inadecuadas que conllevan a la presión del tejido hemorroidal, también son factores determinantes en la aparición de hemorroides.

Tipos de Hemorroides

Tomando en cuenta los estudios recientes del Hospital Universitario Gregorio Marañón en Madrid, las hemorroides pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Hemorroides Internas

Son el tipo de hemorroides que prolapsan a través del ano y pueden ser perjudiciales si son del tipo III o IV, de manera que es importante su identificación, diagnóstico y tratamiento temprano.

  •     Grado I: Almorranas normales.
  •     Grado II: Hemorroides internas que salen del ano para luego reintroducirse solas.
  •     Grado III: Almorranas que salen por el ano por efecto de la deposición y deben reintroducirse.
  •     Grado IV: Están cubiertas por piel normal y siempre se ubican en el exterior.
  • Hemorroides Externas

Las hemorroides externas se ubican alrededor del ano y con el tiempo, pueden acompañar a las almorranas internas y a otras afecciones relacionadas con el recto.

Si bien las hemorroides externas no sangran, pueden producir sensación de malestar y ardor cuando coagulan.

Síntomas

En los casos de menor gravedad, lo síntomas de las almorranas suelen desaparecer por sí solos. Sin embargo, otros casos suelen empeorar de acuerdo al tipo de hemorroides, por lo que los síntomas a experimentar pueden ser los siguientes:

  •     Bulto duro y doloroso en torno al ano.
  •     Picor y ardor al momento de defecar.
  •     Sangrado anal.
  •     Infección.
  •     Incontinencia fecal.
  •     Fístula anal en casos de mayor gravedad.

Diagnóstico

De no sentir alivio con el paso de los días, acuda inmediatamente a un médico especialista (específicamente al proctólogo) para proceder a la exploración física y determinar si se sufre de hemorroides o no.

En el caso particular de las almorranas internas, el médico podría realizar un análisis rectal digital o usar un proctoscopio para observar la cavidad anal mucho más de cerca y tomar una muestra del tejido a analizar.

A su vez, el médico puede recomendar una colonoscopia en el caso de presentar otras enfermedades relacionadas con el sistema digestivo, para así tomar las precauciones adecuadas lo antes posible.

Tratamiento

El tratamiento a tomar dependerá directamente de la gravedad del caso, aunque básicamente siempre se recomienda beber abundante agua, llevar una dieta rica en fibra, frutas y verduras, evitar el consumo de alcohol, prescindir del esfuerzo físico y reducir el consumo de cafeína.

Si la afección evoluciona para mal, probablemente el médico le indique recurrir al uso de laxantes, considerar usar supositorios y pomadas como lubricantes para aliviar el picor, tomar baños de agua tibia con el fin de reducir la inflamación y optar por la medicación venotónica.

Los casos más graves muchas veces requieren de ligadura con bandas elástica para generar fibrosis e impedir el desplazamiento de las almorranas hacia el exterior. Las operaciones quirúrgicas también se presentan como una alternativa viable para aquellos casos extremos, aunque sólo una de cada diez personas tienden a necesitar realmente una intervención de este tipo.

Prevención

Para evitar la aparición de almorranas se aconseja hacer cambios significativos en el estilo de vida, y atacar directamente a las causas que conlleva al padecimiento en cuestión.

Por lo tanto, como regla general se recomienda:

  •     Beber dos litros de agua al día.
  •     Reducir el consumo de alcohol.
  •     Evitar el consumo de sal.
  •     Cambiar los hábitos alimenticios.
  •     Evitar los esfuerzos físicos innecesarios.
  •     Hacer ejercicios regularmente.

Para mayor información, por favor consulte a su médico de confianza lo antes posible.

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