Taquicardia: Causas, Síntomas, Tipos, Diagnóstico, Tratamiento y Prevención

El corazón es el órgano humano más propenso a sufrir enfermedades, siendo la taquicardia uno de los trastornos más frecuentes en pacientes de 12 años o más.

Estadísticamente, el 98% de los menores diagnosticados mueren entre los 41 y 53 años de edad; y según la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el tratamiento temprano es capaz de extender las probabilidades de vida.

¿Qué es la Taquicardia?

La taquicardia se define como el aumento de la frecuencia cardíaca, generada por la contracción desmedida de los ventrículos.

En términos generales, el corazón de un adulto en reposo tienden a latir entre 60 a 100 veces por segundos, pero cuando las cámaras superiores o inferiores del corazón laten con mayor rapidez, se considera taquicardia.

Como consecuencia, se reducirá el flujo sanguíneo, y tanto el miocardio como los músculos del corazón, necesitarán más oxígeno para recuperar su funcionalidad regular.

De no hacerlo, las células miocárdicas podrían morir, provocando un ataque cardíaco a largo plazo.

Causas de la Aceleración Cardiaca

Como la taquicardia es causada por la alteración de los impulsos eléctricos que controlan el bombeo de sangre, ciertas afecciones o sustancias pueden llegar a alterar el funcionamiento natural de las cámaras del corazón.

En este sentido, podemos decir que las causas que conllevan a la taquicardia podrían ser:

  • El consumo de ciertas sustancias, ya sean con fines médicos o recreativos.
  • Anomalías congénitas.
  • Hipertensión.
  • Presión arterial alta o baja.
  • Hipertiroidismo.
  • Enfermedades pulmonares y cardíacas.

Síntomas de la Taquicardia

Un corazón que con una velocidad anormal, no bombea sangre de manera eficiente por el resto del cuerpo. Como resultado, el nivel de oxígeno en los órganos y tejidos disminuirá significativamente, provocando una serie de síntomas que se relacionan intrínsecamente con la taquicardia:

  • Dificultad para respirar.
  • Palpitaciones del corazón aceleradas.
  • Agitación y dolor en el pecho.
  • Sensación de desmayo.

Sin embargo, algunas personas tienden a no presentar los signos típicos de la taquicardia, de manera que sólo puede comprobarse mediante pruebas médicas, como es el caso de los electrocardiogramas.

Tipos de Taquicardias

De acuerdo a las causas que detonaron el padecimiento, la taquicardia se puede clasificar de muchas maneras, siendo la fibrilación auricular y la taquicardia ventricular, unas de las más comunes.

  •  Fibrilación auricular: Frecuencia cardíaca acelerada que se originan por la actividad irregular de las cavidades superiores del corazón. A pesar que la fibrilación puede ser temporal, es necesario acudir a un especialista, ya que ciertas complicaciones sólo desaparecen con el tratamiento adecuado.

Asimismo, la mayor parte de los pacientes con fibrilación también suelen padecer otros trastornos cardiacos no diagnosticados a tiempo, mientras que otros factores como el consumo excesivo de alcohol, pueden llevar a la patología en cuestión.

  • Fibrilación ventricular: La fibrilación ventricular es el resultado de impulsos eléctricos anormales que afectan directamente a los ventrículos del corazón, de manera que el bombeo de sangre se reduce gradualmente.

La mayoría de las personas con fibrilación ventricular, también suelen experimentar otras enfermedades cardiacas o han sufrido accidentes que han generado este tipo de traumatismo. De no tratarse a tiempo, podría terminar en un ataque cardíaco por desfibrilación.

  • Taquicardia ventricular: Frecuencias cardiacas aceleradas provocadas por señales eléctricas irregulares que provienen de las cavidades o ventrículos inferiores, al no permitir que los mismos se contraigan adecuadamente.
  • Taquicardia supraventricular: La taquicardia supraventricular se origina por encima de los ventrículos inferiores del corazón. Este trastorno del ritmo cardiaco es provocada por ciertas anomalías presentes en el circuito cardiaco al momento de nacer.
  • Aleteo auricular: Sucede cuando el circuito dentro de las aurículas es irregular y provoca contracciones muy débiles como para no recibir la suficiente sangre que ha sido oxigenada durante el fluido sanguíneo.

Diagnóstico

El diagnóstico será dictaminado por un médico especialista, el cual hará preguntas específicas sobre los signos y síntomas, mientras también hace un estudio psicológico del paciente. Como última medida, recurrirá a pruebas con electrocardiogramas, ecocardiogramas, análisis de sangre o monitoreo, para confirmar el trastorno.

  • Electrocardiogramas: Se utilizan electrodos para analizar y medir los impulsos eléctricos del corazón, de manera que este tipo de prueba también es muy efectiva para confirmar la existencia de otras patologías cardiacas.
  • Ecocardiogramas: El ecocardiograma se basa en pruebas ultrasónicas que ayudan a identificar anomalías relacionadas con los problemas cardiacos.
  • Análisis de sangre: Ayuda a decretar si existen problemas de tiroides, o si otras sustancias están contribuyendo a experimentar taquicardias.
  • Monitor de Holter: Es un dispositivo portable que examina los registros del corazón, registrando así la información sobre la actividad eléctrica generada, mientras se realizan ejercicios físicos.
  • Radiografía del tórax: Son pruebas que se llevan a cabo para determinar si el estado de los pulmones o el corazón es crítico, de manera que funciona para detectar otras enfermedades cardiacas.

Tratamiento

El tratamiento varía dependiendo de las causas, edad y estado de salud en general del paciente. Una vez se identifiquen los factores que detonaron la taquicardia, es posible reducir la intensidad del ritmo cardiaco, prevenir futuros episodios y reducir el riesgo de complicación a largo plazo.

El tratamiento muchas veces se basa en una medicación específica, cambios en la dieta diaria y en casos de mayor gravedad, se recurre a la utilización de dispositivos para normalizar la actividad del corazón.

Prevención

Cuando no se trata de una patología congénita, los métodos más eficaces contra la prevención de la taquicardia, se basan en mantener el corazón lo más sano posible.

Incluso al tratarse de una patología por defecto de nacimiento, llevar una dieta balanceada, reducir el estrés, evitar el consumo excesivo de sustancias y hacer ejercicios específicos, pueden beneficiarnos con el paso del tiempo.

En casos de mayor veracidad, probablemente sea necesario recurrir a una cirugía para remover parte del tejido dañado, o tomar otro tipo de medidas durante la operación para intervenir sobre las actividades cardiacas.

Si tu situación coincide con los signos de la taquicardia, recurre al médico inmediatamente para tomar acciones lo antes posible. Recuerda que el diagnóstico temprano incrementa las posibilidades de vivir una vida plana, reduciendo la probabilidad de complicaciones en el futuro.

 

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